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Antonio Morales

Los árboles en Gran Canaria son símbolo y fuente de bienestar y de progreso. Quienes conocemos y disfrutamos de Tamadaba, de Tirma, de Pilancones, de Doramas o de Inagua, sabemos que en estos espacios naturales renace la vida cada amanecer. Que estos pinares representan el gran pulmón verde de la isla. Y que nuestras playas y nuestros bosques constituyen los elementos naturales que nos significan como isleños. Nos identificamos con ellos, sentimos que nos pertenecen. En la memoria colectiva coexisten la satisfacción porque se hayan recuperado miles de hectáreas de arboleda que se habían perdido y la defensa indiscutible de la preservación de este tesoro común.

Hemos avanzado mucho durante el último siglo. Hay agradecimientos obligados para insignes grancanarios que desde la labranza, el pastoreo, la ciencia o la administración pública se propusieron reverdecer Gran Canaria después de periodos de abandono o de saqueo de nuestra riqueza forestal. Disponemos de una riqueza verde que desborda su alto valor económico. Pero es tiempo de nuevos y ambiciosos retos. La conciencia ciudadana, los beneficios comprobados de la extensión de espacios naturales reforestados, las actuales  posibilidades económicas del Cabildo de Gran Canaria y la determinación política de la mayoría progresista de gobierno, nos permiten establecer un compromiso con la ciudadanía: duplicar en los próximos 15 años la masa forestal actual de la isla.

La pasada semana presenté ante los medios de comunicación el Fondo Verde Forestal, una medida pionera en España que tiene como objetivo duplicar los bosques grancanarios, lo que supondrá la segunda gran revolución forestal tras la acometida en los años 50. Lo hice acompañado del vicepresidente primero, Ángel Víctor Torres, y del consejero de Medio Ambiente, Miguel Ángel Rodríguez, en un acto al que no dudamos en calificar como un “hito histórico”. Posteriormente, el viernes día 28 de julio, el pleno del Cabildo ratificó el compromiso de la institución. Este Fondo Verde saldrá de los actuales presupuestos del Cabildo de Gran Canaria.

El Fondo Verde Forestal grancanario estará dotado de 1,5 millones de euros para lo que queda de año y a partir del próximo ejercicio contará en los presupuestos con 4,5 millones de euros cada año. Una cuantía con la que se podrán replantar en torno a un millón y medio de árboles, incluido su mantenimiento.  Esta inversión anual equivale a los ingresos que se obtendrían si el Gobierno canario implantara el Céntimo Verde Forestal, una propuesta de 2010 de los Colegios Profesionales Forestales y de Montes. Consiste en gravar un céntimo de euro por litro de combustible de consumo privado, como compensación por las emisiones de CO2 a la atmósfera, para destinarlo a políticas medioambientales. Se trata de una medida que corresponde aprobar al Gobierno canario que no parece tener interés en hacerlo en un futuro inmediato, por lo que el Cabildo de Gran Canaria ha decidido adelantarse y no esperar.

Gran Canaria se caracteriza por poseer una masa forestal que reúne importantes valores ambientales y  que cubre el 15 % del espacio insular. Quizá el aspecto más relevante es que gracias a una decidida política forestal se ha conseguido cuadruplicar la superficie arbolada en los últimos 100 años. De hecho, a principios del siglo XX el bosque en la isla no cubría más de 6.000 hectáreas y se encontraba en un estado lamentable por la sobreexplotación sufrida durante siglos. Al esfuerzo de la administración (donde el Cabildo de Gran Canaria ha jugado un papel muy importante) hay que añadir los procesos de autoregeneración que la propia Naturaleza ha puesto en marcha en los últimos 50 años, debido a la disminución de la presión sobre el territorio en medianías y cumbres.

De las 156.000 hectáreas de territorio de Gran Canaria, el 74 % (116.000 Has) tiene vocación forestal. Por ello a las 20.000 hectáreas arboladas actualmente, se les podrían sumar 36.000 hectáreas más, con el esfuerzo adecuado y en un plazo razonable. Pero estos procesos esperanzadores se ven amenazados por dos factores que pueden poner en peligro la recuperación de nuestra masa forestal en el futuro: el Cambio Climático y los Grandes Incendios Forestales (GIF). Ambas amenazas solo pueden ser contrarrestadas mediante un incremento considerable de la velocidad de reforestación y con una ambiciosa política de prevención de los incendios en nuestros montes. Las dos medidas llevan aparejadas importantes inversiones y la creación de una política agro-forestal que transforme nuestro territorio, generando paisajes seguros, estables y rentables desde el punto de vista socioeconómico.

Nuestros bosques producen servicios ambientales imprescindibles que son hoy cuantificables y por tanto monetarizables gracias a modelos matemáticos complejos, que nos aproximan al valor que anualmente aportan a la sociedad. La superficie forestal total en Gran Canaria genera actualmente unos servicios ambientales de al menos 240 millones de euros al año según datos de 2010 del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Hasta ahora, la inversión real de las distintas administraciones en trabajos de reforestación y prevención de incendios no llega a los 2 millones de euros al año en la isla. Por otro lado los propietarios de bosques no perciben compensación alguna por generar servicios ambientales, lo cual es del todo injusto, pues la sociedad en su conjunto se beneficia de ellos. Por iniciativa de la Asociación de Profesionales Forestales de España (PROFOR), se planteó hace también siete años la posibilidad de implantar en Canarias el denominado Céntimo Verde Forestal. Gravar con un céntimo  de euro (0,01 €) cada litro de combustible que consumamos. El impulso de esta medida compensatoria ha sido bien acogida por los Cabildos de Gran Canaria y Tenerife, que la han elevado a la Comisión de Consejeros de Medio Ambiente de la Federación Canaria de Islas (FECAI) para trasladarla al Gobierno canario. Pero no se ha llevado a término. Por eso el Cabildo de Gran Canaria se adelanta y aporta una cantidad equivalente.

Los bosques no son un lujo, sino una necesidad; son los principales sumideros de CO2, el gas procedente de la combustión de la materia de origen orgánico como es el caso de los combustibles fósiles. La emisión del CO2 de esta procedencia es el principal causante del cambio climático  en el que estamos inmersos de forma global. Según datos del hoy desaparecido Observatorio del Cambio Climático, los bosques en Canarias fijan el 11 % del CO2 que se emite en el archipiélago. Esta cifra va en aumento, por la recuperación de superficie forestal en las islas. Y debemos ir a más por nuestra seguridad y nuestra salud.

Tenemos muy claro que  esta medida de fiscalidad verde debe ser totalmente finalista con tres objetivos fundamentales: ejecución de proyectos de reforestación, para incrementar la superficie de captación de CO2; puesta en marcha de medidas de prevención de incendios forestales, para evitar la proliferación de un fenómeno que devuelve ingentes cantidades de CO2 a la atmósfera y, en tercer lugar, para la lucha contra la erosión, al ser los suelos el sustento de los bosques y almacenar a la vez cantidades importantes de CO2 en forma de materia orgánica.

Como medida incentivadora para acometer las citadas actuaciones también en terrenos de particulares, proponemos en un futuro compensar a los propietarios actuales de bosques (130.000 hectáreas) por los servicios ambientales (protección de suelos, biodiversidad, paisaje, agua, fijación de CO2, etc.) que éstos ya ofrecen a la sociedad.  No pueden haber otros fines. Por ello se debe trabajar en la adecuada implantación del Céntimo Verde Forestal, integrando a la sociedad, las administraciones, los propietarios de terrenos con vocación forestal y los profesionales del sector, para conseguir que  sea un hito en la recuperación boscosa de las islas y así en un plazo razonable reforestar las 90.000 Has que quedan por ejecutar  en Canarias.

Somos partidarios de implantar de forma decidida y urgente una fiscalidad verde que  nos ayude a reconducir nuestro modo de vida hacia la sostenibilidad, pero somos conscientes de que eso no entra dentro de las previsiones de futuro por parte de las administraciones competentes para hacerlo realidad. Por eso el Cabildo de Gran Canaria, dentro de su objetivo estratégico de avanzar hacia el modelo de ecoisla que nos hemos trazado  ha aprobado este  Fondo Verde Forestal que nos va a permitir alcanzar los objetivos reseñados. Adquirimos así el compromiso de abordar la transformación de nuestros paisajes rurales y forestales para que sean más seguros ante el riesgo de incendio (más de 40.000 personas viven en zonas de alto riesgo de incendio forestal); ser más  justos con nuestro territorio rural y sus gentes, buscando fórmulas que compensen el desequilibrio entre las zonas urbanas contaminantes y consumidoras de recursos y las zonas rurales descontaminantes y generadoras de calidad de vida; reforestar algo más de 36.000 hectáreas que actualmente están baldías; crear empleo verde estable y afianzar la vinculación que existe entre paisaje y turismo, por lo que es importante potenciar Gran Canaria como referente internacional de destino turístico que apuesta por la sostenibilidad y que se dota de los mecanismos adecuados para ello. Estamos muy orgullosos de la medida adoptada. Lo reitero: nuestro camino de futuro tiene que ser verde y azul.

Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria.

 

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