Román Rodríguez

Muévete es una popular canción de Juan Formell, a la que Rubén Blades modificó su letra, convirtiéndola en un hermoso himno contra el racismo. Pero no voy a hablar aquí de la música y de las imprescindibles reivindicaciones de un mundo más justo, que comparto. Sino sobre otra movilidad, la de las personas y las mercancías, que es esencial para la actividad humana y constituye uno de los grandes problemas del desarrollo sostenible. Con consecuencias para la economía, el medio ambiente, la salud de la población y el adecuado funcionamiento de nuestra vida cotidiana.

Estos días se han venido celebrando en miles de pueblos y ciudades de la Unión Europea una serie de actos en el marco de la Semana Europea de la Movilidad. Desde hace años muchas ciudades europeas han ido tomando distintas medidas efectivas para mejorar la movilidad, potenciando el transporte público y el uso de la bicicleta, así como la movilidad compartida. Trabajando, por tanto, para la reducción progresiva de la contaminación –tanto la del aire como la acústica-, los atascos y los accidentes.

Hay que tener en cuenta que el sector del transporte es responsable de casi una cuarta parte de las emisiones de gases con efecto invernadero por consumo de combustible, contribuyendo de manera significativa al calentamiento global del planeta.

En Canarias, por el incremento poblacional de las últimas décadas y por los más de 15 millones de visitantes, tenemos un problema grave de la movilidad. Amplificado por nuestra limitación territorial y por el enorme peso del vehículo privado, superior al de otras latitudes. Mientras que la media española se sitúa en torno a los 450 coches por cada 1.000 habitantes y la europea está un poco por encima de esta cantidad, Canarias la supera ampliamente con 700 vehículos por 1.000 habitantes, frente a los 400 de Mallorca o cifras similares de Madrid o Barcelona. Eso supone más costos, más contaminación, mayor ocupación territorial por carreteras, más gasto energético y más problemas de tráfico, con retenciones frecuentes en numerosos puntos de las islas.

Metroguagua y transporte guiado
El reparto modal en Las Palmas de Gran Canaria, la ciudad más poblada del Archipiélago, es muy desequilibrado. Más del 65% de los traslados se realizan en coches privados (prácticamente el doble que en Madrid, Barcelona o Bilbao) mientras que solo el 15% corresponde al transporte público. Eso que las cifras de los movimientos de personas en Guaguas Municipales han pasado de 28 a 34 millones desde 2011 a 2016. Pero queda mucho por hacer.

Aunque en Canarias se echa en falta una política global en el tema de la movilidad, han ido surgiendo distintas alternativas municipales, metropolitanas o insulares. La primera que se puso en marcha, hace una década, fue el tranvía Santa Cruz de Tenerife a La Laguna, que mueve anualmente unos 13 millones de pasajeros y que ha sido, sin duda, un enorme acierto.
En Las Palmas de Gran Canaria acaba de iniciar la construcción de sus primeras infraestructuras la Metroguagua –que supondrá carril exclusivo, alta capacidad de pasajeros, elevada frecuencia de pase por sus paradas, puntualidad y comodidad-, tareas que están previstas se culminen en 2021.

Y, también, los trenes de Gran Canaria y Tenerife, que unirán sus capitales con sus respectivos sures turísticos. Planificados y con sus infraestructuras proyectadas. El ferrocarril –al que los desarrollos tecnológicos permiten su funcionamiento con energías renovables- es una infraestructura de carácter público y que resulta, con diferencia, el modo de transporte más seguro, eficiente, rápido y barato; y, menos contaminante. La Comisión Europea señala que en 2050 “la mayor parte del transporte de pasajeros de media distancia (entre 50 y 300 kilómetros) debería realizarse por ferrocarril”.

En Europa vemos como se combinan los distintos sistemas de transporte público –metro, tranvía, guaguas, trenes…- para avanzar hacia una movilidad sostenible. Y como se restringe el uso del vehículo privado en el centro de los grandes núcleos urbanos, que presentan problemas de saturación y elevados niveles de contaminación.

Pero son imprescindibles, asimismo, cambios en la propia concepción de las ciudades, ofreciendo servicios en sus distintos barrios que eviten desplazamientos innecesarios, y transformaciones, asimismo, en la flota privada. Con coches, camiones, taxis y guaguas que sean cada vez menos contaminantes, reduciendo hasta su eliminación la presencia del diésel y avanzando en la implantación de híbridos y de vehículos eléctricos.

Bicicletas y peatonalización
Así como ganando espacios peatonales para el paseo ciudadano y potenciando el uso de las bicicletas en nuestras ciudades. Respecto a esto último, Nueva Canarias (NC) logró recientemente que el Parlamento aprobara una proposición no de ley que insta al Gobierno a implicarse en un plan canario de fomento de la bicicleta, con la participación de municipios, cabildos, colectivos de usuarios y empresarios y expertos del sector. Entre sus objetivos se encuentra realizar un diagnóstico general de la situación de la bicicleta en nuestra comunidad y su fomento como medio de transporte, así como su uso deportivo y turístico.

Además de mejorar el conocimiento y la concienciación en torno a la movilidad en bicicleta, impulsar su intermodalidad con el transporte colectivo, fomentar la oferta de servicios e infraestructuras para el cicloturismo y la implantación de la bicicleta pública, apoyando técnica y financieramente su implantación en los principales municipios de la Comunidad.

Para alcanzar un modelo de movilidad sostenible las respuestas deben ser globales. Con la modulación del crecimiento poblacional y turístico. Con los imprescindibles cambios urbanísticos. Con la apuesta por la potenciación de un transporte público eficiente, de calidad y poco contaminante, así como por conseguir un peso cada vez mayor de los coches eléctricos. Impulsando el transporte guiado. Potenciando la bicicleta y ganando espacios para los peatones. Lo que permitirá lograr ciudades más habitables, menos contaminadas, menos ruidosas, más seguras y más puestas al servicio de la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas.

Román Rodríguez es portavoz parlamentario y presidente de Nueva Canarias.

 

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