Al asumir sus competencias en Sanidad, hace apenas doce años, Canarias inició una profunda transformación, con un extraordinario desarrollo en infraestructuras y en recursos humanos, que padecían hasta entonces de graves déficit. Ese esfuerzo nos permitió situarnos en niveles similares al resto del Estado.
Sin embargo, el sistema sanitario presenta hoy relevantes disfunciones, fruto del incremento demográfico, del aumento en la esperanza de vida y de la mayor utilización de los recursos sanitarios. Pero también de la despreocupación y la falta de liderazgo de la Administración canaria.
Para Nueva Canarias es preciso que la sanidad vuelva a ser objetivo prioritario de las instituciones canarias. Los reiterados desbordamientos de nuestros servicios de urgencia, los inaceptables tiempos de espera para las primeras consultas especializadas o para la realización de pruebas diagnósticas, contrastan ruidosamente con la absoluta desidia del Gobierno de Canarias en actuar haciendo uso de sus competencias.