Vivimos en una sociedad mayoritariamente joven, cada vez con personas más y mejor formadas, pero que sufren problemas reales de acceso a un empleo de calidad y enormes dificultades para alcanzar su emancipación familiar en condiciones dignas.
Una juventud, la canaria, que de forma mayoritaria recela de la política, a la que ve alejada de sus intereses y rechazable por los comportamientos al margen de la ética y el interés general, como los que han jalonado esta legislatura penosa.
Pese a ese desapego, en Nueva Canarias estamos convencidos de que la juventud de las islas debe ser cada día más protagonista de su presente y futuro, para lo que es esencial su participación en todas las esferas de la vida social, también la política.