Todos queremos sentirnos seguros en nuestras calles, en nuestras casas, en nuestros lugares de trabajo. La seguridad es una de las principales preocupaciones ciudadanas en las sociedades modernas. Y tiene mayor complejidad en un territorio fragmentado, como el canario, que recibe a más de doce millones de visitantes al año.
Entendemos el derecho a la seguridad como un bien público esencial y, en consecuencia, nuestra aspiración no puede ser otra que desarrollar todas las medidas a nuestro alcance para su preservación.
En ese sentido, está plenamente justificado el que Canarias cuente con una policía autonómica con el máximo nivel de competencias. Esto es, una policía integral canaria, con funciones en: seguridad ciudadana, tráfico, vigilancia y control de la normativa autonómica. Su funcionamiento será esencialmente complementario con la actuación de la guardia civil y la policía nacional, pero con capacidad de sustituir a estos cuerpos cuando así se precise.