La agricultura, la ganadería y la pesca fueron el eje de nuestro sistema económico hasta hace apenas cuarenta años, cuando comenzaron a ser sustituidos por el turismo y los servicios.
Pese a su menor impacto en el conjunto de la economía, defendemos un tratamiento específico de estos sectores. Por muy variadas razones. Porque nos ofrecen productos de enorme calidad, cada vez más demandados por los consumidores. Porque influyen en el mantenimiento del paisaje. Porque diversifican la economía, generan empleo y fijan la gente al territorio. Porque han sido claves en el mantenimiento de elementos de nuestra identidad como pueblo.
Sabemos de las dificultades de nuestro sector primario y del insuficiente apoyo que recibe su gente. Pero también son muchas las oportunidades que se abren, desde las denominaciones de origen a la extensión de los productos biológicos, pasando por la acuicultura, que Canarias no debe desaprovechar. La apuesta por una agricultura y ganadería sostenible y diversificada es esencial para garantizar su permanencia en una sociedad más competitiva y exigente. Esa es nuestra apuesta.