Más de 5.000 millones de seres humanos, el 80% de la Humanidad, vive en situación de pobreza y violencia. Miles de niños y niñas mueren diariamente de hambre o de enfermedades perfectamente curables. Millones de personas desplazadas por conflictos bélicos subsisten en la mayor precariedad.
Hemos globalizado la economía y los medios de comunicación nos transportan en tiempo real a cuanto ocurre en el Planeta. Pero no hemos globalizado la justicia, la equidad ni el bienestar. Persisten los abismos entre las naciones, la explotación de los recursos del Sur, las hambrunas y las absolutas carencias sanitarias y educativas, así como las dificultades de millones de personas para acceder al agua potable.
Los estados más desarrollados y los organismos internacionales deben hacer un esfuerzo para acabar con esta situación inaceptable e inhumana. Y los ciudadanos debemos exigir ese compromiso a los gobiernos y participar en una cultura de solidaridad, de generosidad, de las que tantas bellas páginas hemos escrito los canarios.