Canarias ha experimentado un profundo cambio desde la asunción de competencias educativas a principios de los 80. Hoy contamos con una infraestructura educativa pública de enseñanza obligatoria que cubre todo el Archipiélago, con dos universidades y con los mayores niveles de formación de nuestra historia.
Pero la educación se enfrenta a nuevos retos. Entre ellos, los vinculados a su capacidad de respuesta a las necesidades de un sistema económico en constante evolución. Pero también los que se refieren a una educación que forme en valores, que prepare a ciudadanos respetuosos y con capacidad crítica. O los que obligan a estar preparados ante un mundo multicultural y multietnico, potenciando la integración y minimizando las actitudes xenófobas y racistas.
Es preciso, por tanto, persistir en la mejora de la calidad del sistema educativo, así como avanzar en la dignificación de la labor docente, construyendo desde la escuela un sistema de valores democráticos en la que convivan armónicamente derechos y deberes.